Una Farsa

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Redacción – (…) Ésta es la oposición, una oposición en pleno delirio por perder el control férreo que ejercía sobre una de la tierras más prometedoras de nuestro país. Los autocares fletados por la señora Diaz, cargados de actores socialistas de segundo orden, para suplantar las reglas democráticas de alternancia en el poder por histriónicos gestos, propios de prevaricadores, es la Farsa caricaturesca de lo que no debe ser el Estado de Derecho. Barcelona (España), martes 22 de enero de 2019. FOTOGRAFÍA: NÍJAR (ALMERÍA) ESPAÑA. 15.05.2017.- La candidata a secretaria general del PSOE, Susana Díaz, durante el acto público celebrado esta noche en el Centro de Exposiciones y Congresos de Campo hermoso, en Níjar (Almería). Efe

Para cualquier inteligencia medianamente dotada, le parecerá imposible lo que está sucediendo en el ámbito político, que es el que marca las líneas maestras del presente y del futuro, aunque la sociedad también aporte muchos resortes si no se lo impiden las instituciones.

Las bambalinas que cruzan el escenario nacional y completan el decorado desde lo alto, están a punto de desplomarse ante el impacto de una historia escrita por politólogos de fácil diplomatura y representada por payasos listillos cuya única meta consiste en darse trompazos o tirarse cubos de agua para entusiasmar al público. Pero ya hemos crecido, ya no somos niños con sonrisa fácil en los labios y exigimos seriedad, responsabilidad y decoro. El estado del paciente es delicado, pues ésto es España en los momentos actuales y si no se ponen medidas salvadoras, entrará en colapso.

Los engaños repartidos por doquier apabullan a la ciudadanía y contaminan la realidad diaria, haciendo ver que se cumple con las necesidades básicas cuando en realidad se quedan sin resolver en muchas ocasiones. Ahora se ha redactado un nuevo proyecto con el impulso catalán de fondo para poderlo representar en las tablas andaluzas. Por fin, la crisis que se venía gestando desde hace años en Cataluña, ha encontrado un espacio fértil en el Sur andaluz, arranque firme para que desde allí se busquen los aplausos al caer el telón.

Se puede llegar muy lejos, pero también se puede quedar en un ensayo, uno más de los varios que se han emprendido y han pasado sin el entusiasmo de los espectadores. En estos momentos son tres los actores y pueden reconducir el disparatado argumento que el señor Sánchez representa con copilotos nefastos para el Estado. Este acuerdo requiere capacidad para poner como primer ingrediente la estabilidad nacional. Sería delirante que sectarismos de partido frustraran ese necesario cambio. La formación de Rivera ha de olvidar su tan infantil miedo a acercarse a posturas de derechas, la de Abascal ha de intentar suavizar sus exigencias y la de Casado ha de saber tener un equilibrio entre sus dos acompañantes. Ésto no les obliga a perder su talante programático, únicamente se les reclama que pongan por encima de cualquier otra meta, la salvaguarda de las Instituciones y la continuidad de la Nación española.

Ofende oír desde los portavoces del gobierno socialista, desde algunos informativos, vaticinar el desastre sobrevenido a causa de la nueva alternativa en tierra andaluza. Estigmatizan los pactos, los califican de contrarios a la democracia y hasta los tachan de involucionistas, y lo hacen los que han asumido la dirección del Ejecutivo nacional por medio de una aberrante sumisión ante revolucionarios y secesionistas. Pero también hacen ostentación de un cinismo vergonzante los avispados de turno al vocear unos y otros que aires fascistas han colaborado para nombrar el candidato a la Junta. En la agenda sindical y en la de ciertas asociaciones podemitas, ya ocupan un espacio manifestaciones, según ellos reivindicativas de la democracia, de la honradez, de la defensa de la solidaridad y en primer lugar de la mujer.

En el ambiente reinante, creado por centrales mediáticas, todo lo que no rezume toques de izquierda es contrario a los derechos avalados por la Constitución: reclamar rebaja de impuestos es querer ir en contra de las ayudas sociales, pedir libertad de lengua vehicular en la escuela catalana es ir en contra de Cataluña, exhibir una bandera española es ser fascista, revindicar una inmigración legal es ser xenófobo y así infinidad de ejemplos.

Es imprescindible rectificar estas presiones sobre la sociedad porque la verdadera libertad requiere respeto al que piensa diferente a ti, teniendo en cuenta que su opinión está enmarcada por la ley y la mejor réplica es la fuerza de la palabra con una buena argumentación. Lo que no puede considerarse como normal y verdadero, es el achacar al oponente de poner en peligro la esencia misma de la democracia si tú pactas con los enemigos de la Nación, que es la que da carta de existencia al Sistema constitucional.

Una sociedad capaz de asumir su protagonismo debe tener claro lo que quiere y a partir de ahí poner en práctica los resortes adecuados. Éstos pueden ser muchos, por cierto olvidados durante años, de ahí el delicado instante que se vive. Estar en asociaciones cívicas no subvencionadas por el poder político, frecuentar los plenos de los ayuntamientos, los consejos de barrio, leer en los boletines oficiales las reseñas de las medidas tomadas, son los ingredientes necesarios y no presentes en el decorado montado para representar la obra “El gran teatro de la democracia”.

Los apuntadores parlamentarios no juegan bien su papel al decir que el candidato del PP debe lavarse la boca y que su plan de gobierno está vacío, sin contenido. Ésta es la oposición, una oposición en pleno delirio por perder el control férreo que ejercía sobre una de la tierras más prometedoras de nuestro país. Los autocares fletados por la señora Diaz, cargados de actores socialistas de segundo orden, para suplantar las reglas democráticas de alternancia en el poder por histriónicos gestos, propios de prevaricadores, es la Farsa caricaturesca de lo que no debe ser el Estado de Derecho.

Ana María Torrijos

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