Señor Puigdemont y señor Urkullu

Bilbao (España), sábado 26 de noviembre de 2016. En la imagen, el presidente separatista catalán, Carles Puigdemont (i), junto al presidente separatista vasco, Iñigo Urkullu (d). El presidente separatista vasco, Iñigo Urkullu, jura el cargo de nuevo presiente autonómico del País Vasco prometiendo trabajar por una País Vasco "mejor y para todos". Efe. Íñigo Urkullu ha jurado hoy el cargo como lehendakari bajo el árbol de Gernika, donde se comprometió a trabajar al frente del gobierno vasco "por una Euskadi mejor y para todos". El lehendakari ha escrito este breve texto en el libro de honor de la Casa de Juntas de Gernika, donde ha jurado el cargo, en su único mensaje político del día, dado que no ha habido discurso. Entre los presentes en el acto se encontraban el presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que se han sentado juntos durante la ceremonia y han estado hablando mientras esperaban que comenzara. Archivo Efe.

Redacción (Ana Maria Torrijos; licenciada en Filología Clásica) – En busca de una solución para los muchos problemas que planean sobre las vidas de los ciudadanos de a pie y terminada la parafernalia de la conferencia de los presidentes autonómicos, la frase más enigmática por su oscura insinuación nos ha deleitado con una inteligente proclama, muy escueta, que viene a decir que en este año aún faltan por recaudar miles de millones de euros; o sea en lugar del propósito de reducir el gasto público, hay que contemplar un posible nuevo impuesto, carrera a la que están lanzados sin recato los “principes de la paz”. San Cugat de Vallés (Barcelona), miércoles 25 de enero de 2017. Fotografía: Bilbao (España), sábado 26 de noviembre de 2016. En la imagen, el presidente separatista catalán, Carles Puigdemont (i), junto al presidente separatista vasco, Iñigo Urkullu (d). El presidente separatista vasco, Iñigo Urkullu, jura el cargo de nuevo presiente autonómico del País Vasco prometiendo trabajar por una País Vasco “mejor y para todos”. Efe. Íñigo Urkullu ha jurado hoy el cargo como lehendakari bajo el árbol de Gernika, donde se comprometió a trabajar al frente del gobierno vasco “por una Euskadi mejor y para todos”. El lehendakari ha escrito este breve texto en el libro de honor de la Casa de Juntas de Gernika, donde ha jurado el cargo, en su único mensaje político del día, dado que no ha habido discurso. Entre los presentes en el acto se encontraban el presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que se han sentado juntos durante la ceremonia y han estado hablando mientras esperaban que comenzara. Archivo Efe.

Recordemos la instantánea con supuesta sonrisa: los dirigentes de las autonomías, luciendo cada uno su traje impecable para la foto, acompañados por dos estándares de altura, el presidente y la vicepresidenta, con las banderas multicolores de las comunidades, izadas como marco de fondo de la plástica imagen. Si no fuera por la certeza de estar en tierra patria, hubiéramos creído visualizar un escenario internacional, importantes mandatarios y grandes decisiones.

Se ha insistido una vez más que quién no asista a estos encuentros dejará de poder participar y ofrecer propuestas al nuevo régimen económico que regirá con igual baremo para las distintas comunidades autónomas; sabemos que el aviso a caminantes estaba dirigido en exclusiva a Cataluña y al País Vasco, por cierto tratadas con singularidad por la señora Sáenz de Santamaría.

Rémoras para asistir a  actos oficiales pero raudas en dejar claro su supuesta identidad con exhibición del concierto económico u otra inspirada diferencia. La riña de gallos inició su primer tramo entorno a la competencia de la presión fiscal que tienen las taifas hispanas. Pero lo insólito es que les interesaba más gravar al ciudadano que aligerarle de la carga impositiva pues no fueron pocas las críticas contra la disminuida tributación en la comunidad madrileña.

Un Estado confiscatorio es el que se ha creado a lo largo de los años del proceso democrático, desde el montaje de las comunidades autónomas sin exclusión de ninguna de las anteriores estructuras territoriales hasta los múltiples organismos sean audiovisuales, sociales o culturales. Cada legislatura que finaliza deja tras de sí un gasto público desorbitante, no por intentar paliar las necesidades sociales sino por el enorme despilfarro sin límites para nóminas y peajes con el fin de conseguir mayorías.

Este nuevo órgano creado para reunir a los presidentes territoriales tiene dos metas posibles a cumplir: ser un familiar encuentro de todos los dirigentes de los gobiernos autonómicos o una reunión para tomar decisiones ejecutivas a nivel estatal. La primera, sólo es una escena publicitaria para mostrar al ciudadano lo bien que van las relaciones sociales entre todos ellos, por cierto la nota discordante la dieron el señor Puigdemont y el señor Urkullu al ausentarse; de esta primera interpretación se puede prescindir, pues ya hay otras festividades para contar con la presencia de sus señorías. La segunda, si es para pactar asuntos que repercutan en el erario público, no es el espacio adecuado, esos temas deben debatirse y votarse en el Parlamento español.

De ahí se deriva que son innecesarias en todos los ordenes y que ese nuevo ente administrativo se ha gestado con la intención de distraer la atención o de fragmentar la soberanía nacional al margen del debate parlamentario. Estos síntomas que aparecen con cierta periodicidad deben poner en alerta a los ciudadanos que se interesan por la acción pública, que interiorizan la participación del pueblo en los asuntos de Estado, que quieren ser en el nivel que les corresponde copartícipes de la dirección que toman las grandes decisiones económicas.

La rapidez en aprobar los presupuestos del Estado, que imprimía en su momento el Presidente en funciones, ha quedado relegada; ni el Parlamento ni el cónclave de Presidentes autonómicos han tratado esa cuestión. Y la ciudadanía perpleja ante los fantásticos acontecimientos que nos anuncian, ha sustituido el afán anterior por la atención a los congresos del PSOE, de C’s y de PODEMOS.

Mientras tanto el mundo se “convulsiona” por el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Europa se tambalea ante el ascenso de la derecha alternativa y España se encierra en sus enconos de siempre, el nacionalismo, el progresismo y la ignorancia de una derecha amordazada e inmovilizada por el látigo repartidor de etiquetas fascistas.

Los informativos, repletos de imágenes y noticias maximalistas, violencia de “género”, acosos en las escuelas, inclemencias meteorológicas, descartan por incomparecencia nuestra capacidad de razonar y evaluar lo que dan de sí nuestros políticos. Ellos están en sus peleas internas para conseguir que salga elegido el líder que el cónclave del partido imponga.

Ocupados en limitar la libre opinión de sus afiliados pues de ello les va el estar en el ” chollo ” político; nunca como ahora había costado tan poco prepararse para aspirar a un lugar relevante en el ranking del servicio público, antes una buena formación profesional, una carrera universitaria con enorme afán de superarse y de trabajar era el currículum, ahora el oportunismo, la manipulación y la dejación de los principios básicos de la dignidad de la persona es el aval para muchos de los que se presentan como líderes. El ciudadano es la víctima, es el ignorado, es sólo un número en el censo.

Es impropio de un sistema político democrático con un recorrido respetable en aras de las libertades individuales, que ni el Parlamento español ni el europeo, órganos representantes de la soberanía de los ciudadanos, hayan reconducido al amparo de la ley a los millones de españoles catalanes y de otras comunidades que ven socavados sus derechos, que desde cargos oficiales se les agrede y se les insulta con calificativos vergonzosos por pedir la normalización de la lengua española en el ámbito educativo e institucional.

Es impropio de un sistema político donde reina la división de poderes, por lo menos en teoría, que se intente entre las dos fuerzas políticas más representativas llegar a un acuerdo para ocupar los puestos vacantes del Tribunal constitucional, de la misma manera que lo hacen para otros altos tribunales. Es impropio de un sistema en el que la legalidad es garante de la libertad y de la justicia, que al término de su mandato un ministro de defensa sustraiga papeles oficiales para uso mediático personal.

Las afectadas frases de regeneración que se blandían en los discursos electoralistas, de corto recorrido, deben recuperarlas los ciudadanos para darles sentido.

Muchas son las grietas que debilitan el Estado y se necesita cerrarlas lo más pronto posible. Las garantías del funcionamiento de una Administración requiere confianza, seguridad, credibilidad y sobre todo responsabilidad.

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